Bienestar

Pocas cosas tienen tanto poder como agradecer

La lección de mi abuela campesina un día de lluvia y mi gratitud en los tres pilares: salud, relaciones y finanzas.

Pocas cosas tienen tanto poder como agradecer

Pocas cosas tienen tanto poder como el acto consciente de agradecer.

A veces, en nuestro corre corre, olvidamos agradecer. Muchas veces damos por sentado que respiramos, caminamos, sonreímos, que tenemos un plato en la mesa.

Hoy, mi gratitud se extiende a los momentos incómodos; a esas crisis que nos obligaron a reinventar un proceso, a negociar un límite o a buscar un nuevo flujo de ingresos. Pero que al final nos hacen más fuertes.

La lección de mi abuela

Una de las lecciones más profundas de mi vida me la dio mi abuela, una mujer orgullosa de sus raíces campesinas, que entendía el verdadero ciclo del crecimiento.

Recuerdo un día de lluvia intensa. Yo, con la comodidad de la ciudad, me quejé: “Uy, qué pereza esta lluvia…”. Ella, sin dudarlo, me corrigió con esa sabiduría que solo da la tierra:

Agradece que hay lluvia, porque con eso los cultivos crecen fuertes y tienes la comida que estás comiendo.

Esa frase no era sobre el clima; era sobre el valor de lo esencial.

Mis tres pilares

Salud. Agradezco por mi salud de hoy. Por sentirme con energía, porque puedo moverme y jugar con mi hijo. Agradezco a mi cuerpo por ser tan resiliente. Agradezco a la incomodidad de la disciplina que me ha llevado a estar sana.

Relaciones. Agradezco a mi esposo, no por lo fácil que es la vida a su lado, sino porque ha sido el catalizador que me ha llevado a superar mis propios límites y a encontrar una mejor versión de mí misma. A mi hijo, por la oportunidad de ser mamá y por enseñarme que cada tropiezo es una oportunidad de levantarnos y aprender. Y a mis padres, mi hermano y toda mi familia, por siempre estar.

Finanzas. Agradezco haber aprendido que el dinero no es el enemigo, es una herramienta. Agradezco cada error financiero que cometí, porque ahí aprendí que el dinero se construye con decisiones diarias, no con suerte. Agradezco estar aprendiendo día a día, porque la educación financiera es poder y todas merecemos tenerlo.

Hoy me doy las gracias por ser la mujer que soy: la profesional, la emprendedora, la madre que se reta a aprender y a crecer día a día.